10 euros 2010 Gaudí VII Serie Programa Europa
Valor de referencia


Valor, EUR
Evolución del valor de referencia
Ficha técnica
- Año de emisión
- 2010
- Valor facial
- 10 EUR
- Diámetro
- 40 mm
- Metal y pureza
- Plata 925
- Peso
- 27 g
- Valor del metal
- 47,26 €
- Tirada máxima
- 12.000
- Tirada real
- Rareza
- ★★★☆☆Media
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Vitrina de monedas

Motivo y diseño
Moneda de 10 euros Antoni Gaudí – Programa Europa 2010 (8 reales plata)
Rindiendo el más solemne tributo de Estado al genio inabarcable que dobló la piedra y soñó el modernismo catalán, la Real Casa de la Moneda edita en 2010 esta excepcional pieza de 10 euros de plata de ley. Enmarcada en la prestigiosa VII Serie del Programa Europa («Herencia Europea»), la moneda en calidad Proof está dedicada a Antoni Gaudí, erigiéndose como un auténtico pilar numismático y arquitectónico para inversores internacionales y devotos del arte universal.
Anverso: La Jefatura del Estado
Consagrando la oficialidad y el peso institucional de esta emisión continental conjunta, el anverso acoge la impecable efigie de perfil izquierdo de S.M. el Rey Don Juan Carlos I. El deslumbrante pulido espejo del fondo (calidad Proof) ilumina el sereno busto mateado del monarca, fuertemente escoltado por la añada de 2010, la leyenda oficial del Estado y rodeado por la clásica y refinada gráfila de perlas perimetral.
Reverso: El templo inacabado esculpido en plata
El reverso es un hito de la orfebrería en miniatura. Domina el campo la colosal silueta en relieve del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. A la izquierda de la grandiosa fachada, el sobrio retrato fotográfico de Antoni Gaudí vigila eternamente su obra magna. La asimétrica estrella del Programa Europa, el facial de 10 EURO y el sello de la ceca madrileña completan esta magistral composición arquitectónica.
El arquitecto de Dios que desafió la gravedad
En 1883, un joven arquitecto asumió la dirección de las incipientes obras de la Sagrada Familia. Antoni Gaudí revolucionaría el encargo desechando el tedioso neogótico y desarrollando un estilo orgánico inigualable: columnas que se ramificaban como árboles, bóvedas hiperboloides y fachadas que imitaban los esqueletos de los animales y el oleaje del mar Mediterráneo. Sabía perfectamente que no viviría para verla terminada, así que dejó un testamento tridimensional para que futuras generaciones de artesanos y constructores pudieran descifrar su catedral del siglo XX, una obra, declarada Patrimonio de la Humanidad, que alteró el perfil de Barcelona para la eternidad.
Dinámica del mercado secundario
Moneda disponible con regularidad. Varias ofertas activas distribuidas en diferentes portales.
Canales con stock activo
Venta directa oficial para coleccionistas
Tiendas y numismáticas profesionales
Compraventa en el mercado secundario
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Preguntas frecuentes
¿Son una buena inversión las monedas que conmemoran obras de Gaudí?
Absolutamente. Todo el catálogo numismático que entronca con la arquitectura de Antoni Gaudí y la Sagrada Familia atrae a un masivo público internacional (especialmente en Europa y Asia). Al tratarse además de una moneda del Programa Europa (buscada por completistas de la UE), la limitada tirada de la FNMT se absorbe vertiginosamente, asegurando excelentes primas de revalorización en el mercado secundario.
¿Tiene esta pieza las dimensiones clásicas de la plata española?
Efectivamente, la Real Casa de la Moneda respeta su historia y la de sus monumentos acuñando esta joya bajo el imponente módulo de 8 reales. Posee un gran diámetro de 40 milímetros y pesa 27 gramos exactos de plata de ley de 925 milésimas, entregada inviolada en su estuche joyero original de fábrica.
¿Se trata de plata maciza brillante o lleva algún baño?
Es plata pura de ley de 925 milésimas, sin baños ni esmaltes, en la más estricta calidad Proof (Flor de Cuño). El alucinante contraste visual se logra puliendo los cospeles hasta que el fondo actúa como un espejo negro ante la luz, mientras que la Sagrada Familia y el rostro de Gaudí quedan en relieve mate esmerilado. Por ello, no debe extraerse nunca de la cápsula acrílica, ya que los dedos arruinarían el brillo espejo.































